5 de junio de 2015

Pasado olvidado, presente opaco, futuro...

La próxima Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, primera liderada por Luís Almagro, que se realizará entre el 15 y 16 de junio en Washington DC, tiene una importancia inusual: Será el escenario de elección de ocho nuevos miembros del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y pretende tomar decisiones sobre el futuro de la OEA, en crisis desde hace varios años.

Al revisar la poca información oficial disponible sobre la Asamblea, llama la atención que el tema eje de discusión, que da nombre a la Asamblea, sea ‘Presente y futuro de la OEA’.  ¿Por qué no se incluye el pasado dentro de la discusión? ¿No se supone que cuando se plantean procesos de renovación, innovación y cambio se debe partir de un análisis juicioso y profundo de lo que viene del pasado, para poder determinar de forma más clara los retos a los que se enfrenta? 

El nombre de la Asamblea pareciera indicar que en la ‘nueva’ OEA el pasado se va a ignorar, lo cual es  torpe, por decir lo menos, teniendo en cuenta la profunda crisis en la que se encuentra la Organización, de la cual sólo se puede salir reconociendo sus principales problemas, e identificando las causas por los que estos fueron originados. Una mirada crítica al pasado es necesaria para la estructuración de reformas necesarias o las construcciones de planes estratégicos y operativos de acción.

Esto se ve también en la elección de nuevos miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Teniendo en cuenta que cada uno de estos órganos está compuesto por siete personas, el que en cada uno de ellos cambien cuatro indica que su identidad, composición y dinámica cambiará de forma radical. Desafortunadamente este cambio se está realizando de forma velada, con casi nula información, y sin ninguna participación de la Sociedad Civil (SC).

En la última elección de miembros de la CIDH (mayo del 2013) el Consejo Permanente permitió la realización de un foro público con candidatos que, como parte del proceso de selección, abrió la puerta a un diálogo entre estos, los Estados miembro y las Organizaciones de la SC. En ese momento el foro representó un hecho histórico ya que en los más de 50 años que al momento llevaba la Comisión nunca se había realizado nada parecido. Pero, como al parecer el pasado debe ser olvidado, hasta para lo bueno, este año no se realizó esta iniciativa, a pesar de las solicitudes permanentes de OSC de la región, incluyendo la Redlad

Teniendo en cuenta esta coyuntura, ha sido creado un Panel Independiente de expertos que, con el respaldo de un gran número de OSC, incluyendo a Redlad, pretende “aumentar la transparencia y visibilidad del proceso de elecciones, ofrecer una evaluación independiente de las 11 candidaturas presentadas para las ocho vacantes disponibles, y ofrecer recomendaciones sobre cómo se pueden mejorar los procesos de nominación a nivel nacional y el proceso de elección a nivel internacional, con la finalidad de fortalecer el Sistema Interamericano de manera general”. 

Redlad comparte la preocupación del Panel sobre la idoneidad de dos de los candidatos a la CortePatrizio Pasmino, actual presidente del Tribunal Constitucional de Ecuador, y Sandra Soriano, de Bolivia. La preocupación es especialmente fuerte en el caso de Pasmino, quien tendría un claro conflicto de interés en su trabajo en la Corte al ser tan cercano a Correa cuyo Gobierno ha atacado de forma constante en los últimos años al Sistema Interamericano.

La opacidad con la que trabaja la OEA, pero en especial con la que se ha planteado esta Asamblea, hace dudar de la voluntad real de cambio. En las páginas oficiales de la OEA (referenciadas al final de este artículo) no se encuentra información suficiente sobre los temas a tratar en la reunión. Por ejemplo, en la página correspondiente a la Comisión Preparatoria de la Asamblea, sólo están subidos el calendario propuesto y el documento de temario, que no brindan mayor información.

Sin duda este es uno de los retos más importantes que Almagro podría atender: darle más transparencia a la Organización, creando un acceso real a la información que garantice políticas y procesos autónomos de publicación de información, así como de apertura a solicitudes de información de diferentes actores relevantes, como la Sociedad Civil. 

GINA ROMERO

Directora
Red Latinoamericana y del Caribe por la Democracia


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