3 de julio de 2015

Asamblea de la OEA: algunas nuevas esperanzas en medio de la división de la sociedad civil


Del 15 al 16 del pasado mes de junio se realizó en Washington el cuadragésimo quinto periodo ordinario de la Asamblea General de la OEA, en la cual participó Redlad y algunos de sus miembros. Dos días antes, se desarrollaron actividades en la que participaron representantes de la Sociedad civil de la región que estuvieron marcadas por los ya recurrentes problemas logísticos y metodológicos de parte de la OEA, y por una incapacidad de la Sociedad Civil por dejar de lado sus diferencias y construir sobre lo que las une.

La Asamblea de la OEA número 45, realizada en Washington tras la renuncia por parte de Haití de hacerla en su territorio, tenía una importancia inusual ya que era la primera liderada por el nuevo Secretario General, Luís Almagro, en ella se elegirían ocho nuevos miembros del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y pretendía tomar decisiones sobre el futuro de la OEA, en crisis desde hace varios años.

En cuanto a la elección de los miembros del Sistema Interamericano, el resultado no fue el más positivo, aunque se esperaba ante el abanico no tan nutrido de candidatos. Al final, fue elegido con la mayor votación el candidato de Ecuador ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Patricio Pazmiño, lo cual puede convertirse en un problema para la fortaleza del sistema, tal como la Red y otras organizaciones de la Sociedad Civil advirtieron mucho antes de la Asamblea.

Por su parte, surge alguna esperanza de transformación de la OEA gracias a la apertura y posición clara de Almagro. En reunión con algunos representantes de la Sociedad Civil de la región, incluida Redlad, el Secretario General insistió en su interés porque la OEA retome su posición como el principal foro político de la región, incidiendo en que en la Región haya cada vez más derechos para más personas, con presencia activa en aquellos escenarios de la región donde se requiera su acción, y con una amplia e incidente participación de la sociedad civil.

Entonces, pareciera como si la voluntad política para fortalecer el escenario de diálogo e incidencia de la sociedad civil estuviera presente. Ahora, esa voluntad debe traducirse en cambios concretos, de mejora de procedimientos y procesos de la participación de las organizaciones. En la reunión de coordinación para la preparación colectiva de insumos para ser presentados ante Almagro y los jefes de delegación, realizada el sábado 13 de junio, se repitieron los mismos problemas que en oportunidades anteriores.




Una logística pobre (un único escenario para la discusión de alrededor 70 personas en cuatro mesas de trabajo: democracia, derechos humanos, seguridad y desarrollo) y una metodología poco clara y sin coordinación por parte de la OEA, dificultaron que las organizaciones presenten pudieran dar una discusión ordenada y lograran consensos para presentar el día siguiente.

Luego de algunas gestiones, los dos grupos más grandes (derechos humanos y democracia) lograron encontrar espacios más aptos, sin embargo el resultado no fue el más positivo porque la mesa de derechos humanos fue ‘secuestrada’ por los grupos y activistas denominados ‘pro vida’. Ante la falta de claridad en la metodología, se tomaron arbitrariamente el liderazgo de la discusión y presentaron en plenaria asuntos que no se habían consensuado.

Al final, el diálogo con el Secretario General y la presentación de acuerdos ante Jefes de delegación se convirtió en una lucha entre organizaciones con visiones muy diferentes en unos pocos temas (aborto, diversidad sexual) que ni siquiera eran los temas centrales de la Asamblea.

Se perdió entonces un escenario clave para presentar propuestas sobre lo que une a las organizaciones, en relación al tema de la Asamblea: presente y futuro de la OEA.

Aunque hay que reconocer que se han hecho grandes esfuerzos para que la Sociedad Civil tenga un escenario de debate y diálogo, éste se ha agotado y es necesario innovar en nuevas formas de participación que logren construir sobre lo que se tiene en común y generar una incidencia real.