8 de mayo de 2018

Nicaragua necesita de nuestra solidaridad



8 de mayo de 2018

La Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (REDLAD), plataforma de organizaciones de la sociedad civil, redes, activistas, académicos, representantes de sectores sindicales y empresariales así como movimientos sociales, juveniles y de la sociedad política de América Latina y el Caribe, nos sentimos sumamente conmovidos ante la tragedia que padece el pueblo nicaragüense. Se ha perdido la vida decenas de jóvenes por la acción represiva de las fuerzas policiales del gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Respaldamos el clamor de los nicaragüenses por restaurar la democracia y exigir justicia, por tanto, apoyamos la decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de instalar una Sala de Coordinación y Respuesta Oportuna e Integrada (SACROI) con el objeto de dar especial atención a la situación de derechos humanos en Nicaragua.

Demandamos el cese a la represión violenta ejercida por el Estado y exigimos el respeto a la movilización pacífica, así como a todos los derechos consagrados en la Carta Internacional de Derechos Humanos y todos las garantías que les corresponden a los ciudadanos de ese país.

Hacemos un llamado urgente al gobierno de Nicaragua para que permita el ingreso de una misión de la CIDH que pueda constatar y evaluar la situación de derechos humanos. Asimismo, solicitamos al Consejo Permanente de la OEA y al Grupo de Lima a que incorporen dentro de sus agendas el examen de la situación del país centroamericano e impulsen medidas que contribuyan a establecer prontamente un marco de convivencia democrática y respeto a los derechos humanos.

Reafirmamos nuestro compromiso con los principios y valores de la democracia y la promoción del respeto a los derechos humanos. Como sociedad civil nuestro principal deber es exigir garantías para que todas las voces sean escuchadas, por lo anterior estamos plenamente convencidos de que  las actitudes de represión y violencia desde el Estado no ayudan a construir un verdadero escenarios de diálogo e intercambio democrático de ideas que beneficie a la nación centroamericana.